Le cubre los ojos con un simple pañuelo,que guardaba en el armario. La habitación aun permanece iluminada por la lámpara que cuelga del techo, pero los ojos de Rocco ya no consiguen ver nada. Ante la imposibilidad, solo le queda dejarse llevar por sus otros 4 sentidos.
Nota su propio cuerpo tendido sobre las sábanas. Se encuentra mirando hacia arriba con los brazos extendidos en paralelos al tronco y las piernas formando una especie de v invertida.
Si fuera el momento de ir a dormir, Rocco sabe perfectamente que aquella postura no le ayudaría a conciliar el sueño.
Sin embargo, esta noche hay una persona empeñada en que aun siga despierto.
Respira tranquilo, sabe que está en buenas manos.
Tan solo es capaz de percibir ciertos sonidos procedentes de la habitación de al lado.
Llegando a impacientarse, decide preguntar:
- Olivia, ¿vas a dejar que espere mucho más?
No recibe respuesta. Sabe que le ha oido pero Olivia es una experta en crear suspense.
Escucha como se abre la puerta de al lado, pero sus ojos siguen ain darle más pistas. Es su olfato en este caso el que sí le permite oler su perfume.
Es reconocible desde 1 km de distancia, y le encanta como huele.
- Menos mal, empezaba a pensar que te habías ido y me habías dejado aqui...
Rocco tan solo lleva puesto unos boxers marrones, dejándo así su torso al descubierto y el resto de su cuerpo.
Antes de que Olivia le atara el apñuelo alrededor de su cabeza, le había pedido que se desnudara, dejándo solo la ropa interior.
Él accedió.
- Shh... - escucha por fin a Olivia.
Él no lo sabe. Olivia ha salido del baño dejando al aire su pelo moreno. Lo tiene tan largo que consigue que este tape sus pechos de forma delicada, y sobretodo sensual.
Lleva un atrevido body de encaje color burdeo. Apenas cubre la bronceada piel de Olivia. Deja entrever las partes más bonitas y realza su belleza.
Tirantas, escote pronunciado, espalda descubierta y braguita brasileña.
Mezcla de detalles que harían despertar las fantasias más lujuriosas de cualquier ser humano.
Decidida, inclina el cuerpo y a cuatro patas avanza hacia él desde los pies de la cama, donde la está esperando.
El movimiento del colchón avisa a Rocco, que ante la expectación entreabre la boca y sonríe pícaro.
El juego de la seducción no ha hecho nada mas que empezar.

