14 nov 2015

Vivir soΓ±ando

Me rodea con sus brazos. Su pecho acaricia mi espalda y su profunda respiraciΓ³n mueve mi pelo. Cierro los ojos. SonrΓ­o.
Susurro buenas noches y me besa el hombro en respuesta.

El calor se adentra en nuestras sabanas y hace que el sueΓ±o se vaya apoderando de mi mente y de mi cuerpo. Dejo de pensar.

Adormecida me muevo, girando mi cuerpo, buscando ahora, que su respiraciΓ³n acaricie mi mejilla como la brisa del mar. Agradable y que te hace sentir en calma.
Extiendo mi brazo hacia el suyo. Muevo mis piernas para entrelazarlas con las suyas. No lo encuentro.
Mis ojos se entreabren intentando hacerse a la oscuridad de la habitaciΓ³n pero me descubren una escena distinta. Es otra cama, otro olor y sobre todo no estΓ‘s a mi lado abrazando mis sueΓ±os.

El alma habla y mi subconsciente crea el momento perfecto. Hasta que despierto y, en silencio, pido volver a soΓ±ar. Vivir soΓ±ando.

Te tengo a dos mil kilΓ³metros, pero a veces presiento que estΓ‘s a mi lado.