Un VIII como escudo. Como coraza. Como cicatriz. Un ocho como resultado de miedo, debilidad. Un ocho de alas rotas.
Un ocho pronunciado bajito, en secreto.
De no bajar la guardia, “que te hieren”.
De “disimula”, que no esta mirando.
Un VIII que cura. Saliva para las heridas.
De ocho a dieciocho. Hasta noventa y ocho.
Ocho sin miedo. Ocho sin armadura.
Ocho al descubierto floreciendo, de nuevo.