30 jun 2019

Un martes o un sΓ‘bado

SolΓ­as volverte loca en el coche cada vez que te recogΓ­a. Daba igual la hora que fuera, o si era un martes o un sΓ‘bado. 

Te subΓ­as, movΓ­as la ruleta hacia la derecha para elevar el volumen y ahΓ­ yo me perdΓ­a mientras cantabas y bailabas sin despegar el culo del asiento. 

Cerrabas los ojos, te evadΓ­as durante unos minutos del mundo al mismo tiempo que te observaba desde el asiento, siempre con la sonrisa, perplejo. 

     - Ven a salvarme. -solΓ­as escribirme justo antes de ir a por ti.

Yo me creΓ­a aquel principe que luchaba contra dragones, para despuΓ©s subir a la torre y sacar de allΓ­ a la princesa. 

Las canciones se volvieron parte de nuestra rutina, poniendo banda sonora a aquello que tenΓ­amos.
No imaginaba un trayecto contigo sin la mΓΊsica, a la vez que no querΓ­a imaginar a otra chica de copiloto cualquier otro dΓ­a de la semana, porque estaba seguro de que no harΓ­a playback como tΓΊ, ni conseguirΓ­a hacer magia como tΓΊ. 

13 jun 2019

Aquel cielo estrellado

  Embriagados por las copas de vino, nos tendimos en el colchΓ³n bajo un cielo de estrellas. 

  Las nubes no aparecieron aquella madrugada. Solo la luna creciente y cada uno de los pequeΓ±os puntitos en el cielo que brillaban con intensidad en la oscuridad. 

  Mirando hacia arriba, me pasaste tu brazo por el cuello para asΓ­ pegar, aΓΊn mΓ‘s, mi cuerpo al tuyo.
Con la vista en el cielo y el corazΓ³n en el suelo, nos hacΓ­amos pequeΓ±os ante aquella belleza inesperada. 
      -OjalΓ‘ una estrella fugaz - te dije bajito. 

  Mis ojos observaban sin descanso a la espera de aquel rastro de polvo desvaneciΓ©ndose a gran velocidad.
Mientras tanto, no habΓ­a palabras, solo pequeΓ±as caricias dibujadas en nuestras manos entrelazadas. 

  Tus labios besaron mi frente antes de que cerraras los ojos cansado. Yo aguardΓ© mirando, sin pensar quΓ© pedirΓ­a si la viera aparecer, fugaz, brillante y ΓΊnica. EsperΓ© hasta que el sueΓ±o me invadiΓ³ por completo. Sin deseo verbalizado.

  QuizΓ‘s en ese momento de cerrar los ojos rendida, apareciΓ³. Y ella, finita, desprendiΓ³ su magia por aquel cielo estrellado de un dΓ­a de verano.