9 may 2013

El mar sin olas


En mitad de la noche y sin poder dormir, mi mundo poco a poco se venΓ­a abajo.
SalΓ­ de la cama, cogΓ­ el telΓ©fono y encerrada en el baΓ±o abrΓ­ la agenda. Su nombre aparecΓ­a como uno de los contactos mΓ‘s llamados en los ΓΊltimos dΓ­as, y una vez mΓ‘s necesitaba hacerlo.
Con la esperanza de que el tono de llamada no fuera lo ΓΊnico que escuchara, pulse el botΓ³n y dirigΓ­ el auricular hacia mi oreja.

Un tono, dos, tres…

- ¿SΓ­? -volvΓ­ a escuchar su voz despuΓ©s de haber estado los dos ΓΊltimos dΓ­as ΓΊnicamente hablando por mensajes instantΓ‘neos, y mis ojos se cerraron por el dolor.
 Hola... –respondΓ­.
- ¿QuΓ© te pasa?
 No puedo dormir… -le dije cuando en realidad lo que salΓ­a de mi alma era un grito pidiΓ©ndole que viniera a rescatarme y a llevarme lejos.
- Es muy tarde Sara.
- Lo sΓ©, perdona.
- VuΓ©lvete a dormir.
- Ese es el problema, no puedo. Necesito que estΓ©s aquΓ­, y que estΓ©s conmigo como antes.
- La cosa es que yo quizΓ‘s ya no quiera estar contigo.
- No puedo vivir, tengo algo en el pecho que…no puedo estar asΓ­, te necesito.

El silencio se hizo entre ambos. Mi nudo en la garganta crecΓ­a y mis lΓ‘grimas ya corrΓ­an por mis mejillas esperando a que como solΓ­a hacer, inmediatamente las parara con sus manos y callara mis sollozos con un beso en los labios.

El problema es que Γ©l no estaba conmigo allΓ­, y no sabΓ­a si querΓ­a volver a estarlo.