31 oct 2019

Tu halo

Y tenias que sanar viajando, tirándote a lo desconocido a miles de kms de todo. Con el cosquilleo de la aventura (esa que tanto te gusta, arquera) con olor a vértigo y sabor a nuevos comienzos. 

Tenias que conocerte tú y solo tú. Con tus más y tus menos. Con tus días grises y con los que sale el arcoíris (como siempre después de una tormenta, por muy fuerte que sea). 

Volviste distinta, no mejor ni peor. Quizás ni siquiera diferente. Fue más cuestión de que recordaste tu esencia y la acogiste con cariño y esperanza. La que te hace brillar y la que deslumbra a los que tienes cerca.
Tú halo se hacía notar, y te lo digo yo, que te observo día tras día.

Por eso, recuerda que una vez también creías estar perdida, sin rumbo. Pero que al final, confiando en mi, descubriste que traje cosas maravillosas. 

Ahora duerme, pequeña. Aguarda paciente. Sigo aquí cuidando de ti y no me iré a ninguna parte. 
Te haré más fuerte. Más fiel a ti. Más brava. Pero si te cuento el final de la película pierde la gracia. 

Fdo: tu ángel de la guarda 

8 sept 2019

Olor a tierra mojada


Aquella tarde de domingo la habitación olía a tierra mojada. 
La luz de lo que empezaba a ser un atardecer más de verano, iluminaba tímidamente  nuestros cuerpos jadeantes después de ahogar el deseo. 

Camino de besos suaves dibujabas por todo mi cuerpo, comenzando por los pies y escalando lentamente por cada una de mis curvas hasta llegar a la cima de mi boca. 

No fueron uno, ni dos, ni tres los besos que dejaste en mis labios hinchados y rosados por la excitación del momento. Nunca eran suficientes y siempre me regalabas miles de cientos.
Yo me dejaba hacer, cerraba mis ojos y activaba el sentido del tacto sintiendo en cada poro de mi piel, tu respiración. 

     - Tenemos un problema- susurraste mirándome a los ojos. 

No quité la mirada esperando que continuaras, viéndome a mi misma en el reflejo de tus ojos verdosos. Y así, tras hacer una pausa volviste a hablar. 

     - Y es que siento que te quiero. Que te quiero, pero no como se quiere a una amiga. Y eso es un problema. 

La ternura de tus palabras dibujaron en mi una pequeña sonrisa. Y sin más, mis ojos comenzaron a vidriarse lentamente sin quitarnos la mirada. 
En aquel preciso momento no sabía por qué mis ojos aguardaban lágrimas que no se atrevían a correr por mis mejillas. 

Desde hacía poco más de dos años, mi corazón latía más lento, y sanaba por días. Ausencias de sentimientos verdaderos que lo hicieran acelerarse, pero hoy, tras esa confesión algo hizo clic en mí. Algo que me impulsó a tocarte el pelo con la yema de mis dedos y a decirte en voz bajita: 

     - Eso no es un problema.

Habían sido numerosas las ocasiones en que los “te quiero” eran como la guinda de un pastel que solíamos comer juntos, pero hasta esa tarde, nunca antes había sentido que me hablabas con tanto corazón. Y está claro que aún el mío, no se atreve a  responder. 


30 jun 2019

Un martes o un sábado

Solías volverte loca en el coche cada vez que te recogía. Daba igual la hora que fuera, o si era un martes o un sábado. 

Te subías, movías la ruleta hacia la derecha para elevar el volumen y ahí yo me perdía mientras cantabas y bailabas sin despegar el culo del asiento. 

Cerrabas los ojos, te evadías durante unos minutos del mundo al mismo tiempo que te observaba desde el asiento, siempre con la sonrisa, perplejo. 

     - Ven a salvarme. -solías escribirme justo antes de ir a por ti.

Yo me creía aquel principe que luchaba contra dragones, para después subir a la torre y sacar de allí a la princesa. 

Las canciones se volvieron parte de nuestra rutina, poniendo banda sonora a aquello que teníamos.
No imaginaba un trayecto contigo sin la música, a la vez que no quería imaginar a otra chica de copiloto cualquier otro día de la semana, porque estaba seguro de que no haría playback como tú, ni conseguiría hacer magia como tú. 

13 jun 2019

Aquel cielo estrellado

  Embriagados por las copas de vino, nos tendimos en el colchón bajo un cielo de estrellas. 

  Las nubes no aparecieron aquella madrugada. Solo la luna creciente y cada uno de los pequeños puntitos en el cielo que brillaban con intensidad en la oscuridad. 

  Mirando hacia arriba, me pasaste tu brazo por el cuello para así pegar, aún más, mi cuerpo al tuyo.
Con la vista en el cielo y el corazón en el suelo, nos hacíamos pequeños ante aquella belleza inesperada. 
      -Ojalá una estrella fugaz - te dije bajito. 

  Mis ojos observaban sin descanso a la espera de aquel rastro de polvo desvaneciéndose a gran velocidad.
Mientras tanto, no había palabras, solo pequeñas caricias dibujadas en nuestras manos entrelazadas. 

  Tus labios besaron mi frente antes de que cerraras los ojos cansado. Yo aguardé mirando, sin pensar qué pediría si la viera aparecer, fugaz, brillante y única. Esperé hasta que el sueño me invadió por completo. Sin deseo verbalizado.

  Quizás en ese momento de cerrar los ojos rendida, apareció. Y ella, finita, desprendió su magia por aquel cielo estrellado de un día de verano. 









20 may 2019

Life’s for living


Voy en el metro, mirando al frente mientras escucho esa playlist tranquila que una vez creamos juntos unido a un sin fin de recuerdos. Una especie de BSO a la vida.

Próxima estación Gran Plaza, se oye por la megafonía. El metro se detiene y yo sigo absorta mirando a la nada, cuando en dirección contraria te veo sentado a través de los cristales. 

Mis ojos se entreabren ligeramente, mi corazón se acelera y mis manos comienzan a sudar.
Ya sabes, me pongo nerviosa. 

No aparto la mirada sin que mi cerebro logre pensar nada. De fondo en mis auriculares una canción Life’s for Living. 

Reanudas la marcha, y tú aún sin saber qué estoy mirándote sin hacer nada. Quieta. 
Tu destino hacia la izquierda. El mío hacía la derecha.

Me alegro de volver a verte- pienso en mi cabeza. Aunque tú ni siquiera lo sepas. 

19 abr 2019

Aunque tú ya todo

Y borra. Borra las huellas del pasado no vaya a ser que se crean que un día fuiste feliz y que ahora estás herida. Nadie quiere un corazón herido, porque es más complicado de tocar, mirar sí, pero tocarlo ya es otra cosa. 
Códigos numéricos de 8 dígitos o más, laberintos entrevesados, corazas resistentes a prueba de bombas...

Que para cuando tú te “ablandes” y confíes, él quizás ya se ha cansado. 

Que sí, que es más fácil hacer como si nada. Como si nunca. Aunque tú ya todo. 

7 abr 2019

Qué fácil

Disimulas como si nada mientras ella me habla. Es típico ser simpático en este tipo de incómodas situaciones. No estoy segura del todo quien de los tres se llevaría la estatuilla. Desde luego, yo que he visto esa cara cientos de veces, diría que tú. 

A ella, por supuesto no la conozco. Solo sé que es morena, un poco más alta que yo y delgada. Su sonrisa no es su fuerte, pero sus ojos verdes son bonitos. Quizás haya sido eso lo que te gustó e hiciera que la conocieras. O no sé, quizás ya entablabais conversación en el trabajo y del roce se pasa al cariño y de ahí a salir a almorzar un domingo al mediodía dándoos arrumacos sin prestar atención al resto de la gente hasta que me viste andando por la misma acera. 

   Te tocas la nuca con la mano izquierda. Esa que te queda libre, porque la derecha, te la sujeta ella como lo hacía yo cuando paseábamos por las calles de Madrid. Tus ojos no paran de observarme y ojalá pudiera saber qué te ronda por la cabeza en estos instantes.
   Hace un año hubiera acertado, pero después de este tiempo, no pondría mi mano en el fuego. No ahora que somos... casi perfectos desconocidos con un pasado en común. Pasado para mí no tan lejano. 

    • Sí, bueno...no tenía nada en la nevera y me apetecía salir a comprar algo de sushi.
   Dicen que cuando más desaliñada vas por la calle, vistiéndote con lo primero que encuentras en el armario, la probabilidad de encontrarte con la persona que menos querrías ver en la faz de la Tierra, se multiplica por diez. Confirmado. 

    • No sabía que te gustaba. Nosotros hace una semana probamos un sitio nuevo en el centro. Algo como Sibu...

    • ¡Ains sí! ¿Es Sibuya, Pablo? - lo dijo tan entusiasmada que le quedó hasta repelente 

   En este momento yo me bajo de la vida. Nosotros. Ósea ella y tú. No sueltas su mano y seguro que maneja los palillos nivel experto.

   Yo. Con moño y sin ni siquiera máscara de pestañas. Llevando una bolsa de sushi barato, y pensando en el tenedor que está esperándome en el cajón de la cocina. 
    • No me suena creo, pero me lo apuntaré para ir a probarlo. Seguro que está  más rico  que el de mí bolsa. - y río de forma exagerada sin encontrar balance entre nervios y vergüenza. 

   Te cansas de la escena. Miras el reloj y le recuerdas mirándola que llegaréis tarde. 
No llevo la cuenta pero puede que el momento “tierra trágame” lleve más de cinco minutos, o simplemente que ya la situación no se sostiene por sí sola.  

Ella no quita la sonrisa de la cara, tú sigues mirándome, y mi cabeza solo piensa: derecha o izquierda?; derecha o izquierda.
Estoy segura que terminaría poniéndole más delirio a la situación si ahora al despedirnos me chocara con alguno de los dos. Ya puestos, preferiblemente ella, no quiero saber qué pasaría si vuelvo a tocarte. 
    • Cuídate Jimena.   

Qué fácil decirlo Pablo. 










5 abr 2019

Casi...

Me pregunto cuándo dejaré de vivirnos en recuerdos. 

Casi olvido tu número de teléfono. 

Casi olvido como hueles, pero alguien paseando por la calle me lo recuerda. 

Casi consigo no mirar a tu ventana, imaginando que subo las escaleras y eres tú quien abre la puerta para darme un beso en los labios. 

Casi no pienso en ti cuando escucho la letra de las canciones. Las nuestras son sin duda las que he olvidado por completo y su melodía ya no duele. 

Casi no imagino nuestro encuentro inesperado en cualquier lugar de la ciudad. Casi no pienso cómo saludarte o cómo me sentiré al volver a decirte “adiós”. 

Casi no tengo miedo de volver a estar triste. Si es que ya se puede decir que he salido de ese bucle. 

Casi olvido qué número viene después del ocho y antes del diez. 

Casi gasto todas las lagrimas habidas y por haber. No bajo la guardia, porque cuando menos lo espero, llegan y me vuelven a recordar que casi te olvido. 

Casi no te sueño. Ni te escribo. Ni tonteo. Ni sonrío detrás de la pantalla. 

Casi me convenzo que quiero solo café contigo. 



Por cierto, casi me lo creo. 









30 mar 2019

Con amor..

Te han empujado y has caído de bruces apoyando rodillas y manos. Has caído con los ojos como platos y la boca abierta. De un día para otro tienes que volver a aprender a levantarte y a caminar pero esta vez para salvarte a ti misma 

Vas a tambalearte y volverás a caer varias veces antes de que consigas ponerte en pie del todo y erguida. No se sabe el tiempo que pasara puesto que ahora las heridas escuecen y el cicatrizar puede durar días, meses o ...(mejor no pensarlo). Solo sabes que debes levantarte, y cuanto antes mejor. 
Encontrarás a gente que ya estaba contigo antes, pero que ahora, son ellos los que te ceden aliento y los que consiguen darte fuerzas a base de palabras sinceras y gestos cómplices. 

Pasarás por distintas fases, como si fueras en una montaña rusa. Días de tocar el cielo con la yema de los dedos, pero querida, también habrá días de querer “bajarte de la vida” perdiendo el equilibrio y haciéndote sentir miedo de volver a caer. 

Tranquila, todo estará bien. Quizás no hoy. Quizás mañana tampoco. Pero prométete a ti misma que pasado mañana si. Que te querrás a ti misma por encima de todas las cosas y serás la dueña de tu vida. Fiel a ti. Con fe en que lo mejor siempre está por llegar y que el destino tiene algo planeado para ti maravilloso. 

Siéntete libre por impulsos, expresa más que nunca tus emociones y por nada del mundo le pongas al cartel de tu corazón “cerrado”. 

Sanará y volverás a ser tú. Pero esta vez más fuerte. 


Brava⚡️