Viajaba
en el tren, al sentido de la marcha, mientras le escuchaba hablar con total
dulzura y embelesamiento de un chico misterioso al que se referΓa siempre como “mi”.
La
expresiΓ³n de su cara daba mucha informaciΓ³n acerca de lo que aquella chica sentΓa.
Sus ojos marrones parecΓan brillar y su sonrisa perenne, dejaba ver sus dientes
blancos perfectos. Un dulce rostro que parecΓa feliz.
Enamorada.
Aquellas
palabras con las que ella se referΓa al misterioso chico, me hacΓan imaginarme una
pequeΓ±a historia que diera pie y sentido a aquel encantamiento.
Quise
poner toda mi atenciΓ³n en la conversaciΓ³n entre amigas, durante el vaivΓ©n de un
tren con destino a Manchester en un dΓa inusualmente soleado.
Disimulaba leyendo
el periΓ³dico mientras aquella chica gesticulaba con sus manos y dirigΓa, de vez
en cuando, la mirada hacia la ventana pensativa.
En
cada palabra se veΓa perfectamente el maravilloso sentimiento de estar
enamorada.