13 jun 2019

Aquel cielo estrellado

  Embriagados por las copas de vino, nos tendimos en el colchΓ³n bajo un cielo de estrellas. 

  Las nubes no aparecieron aquella madrugada. Solo la luna creciente y cada uno de los pequeΓ±os puntitos en el cielo que brillaban con intensidad en la oscuridad. 

  Mirando hacia arriba, me pasaste tu brazo por el cuello para asΓ­ pegar, aΓΊn mΓ‘s, mi cuerpo al tuyo.
Con la vista en el cielo y el corazΓ³n en el suelo, nos hacΓ­amos pequeΓ±os ante aquella belleza inesperada. 
      -OjalΓ‘ una estrella fugaz - te dije bajito. 

  Mis ojos observaban sin descanso a la espera de aquel rastro de polvo desvaneciΓ©ndose a gran velocidad.
Mientras tanto, no habΓ­a palabras, solo pequeΓ±as caricias dibujadas en nuestras manos entrelazadas. 

  Tus labios besaron mi frente antes de que cerraras los ojos cansado. Yo aguardΓ© mirando, sin pensar quΓ© pedirΓ­a si la viera aparecer, fugaz, brillante y ΓΊnica. EsperΓ© hasta que el sueΓ±o me invadiΓ³ por completo. Sin deseo verbalizado.

  QuizΓ‘s en ese momento de cerrar los ojos rendida, apareciΓ³. Y ella, finita, desprendiΓ³ su magia por aquel cielo estrellado de un dΓ­a de verano. 









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