Siente
su respiraci贸n en la mejilla. Ha
conseguido tumbarse a su lado sin que 茅l pudiera notar nada, pero Sof铆a est谩
ah铆. Insinuante. Con ganas de que la haga suya en aquella ciudad tan bonita.
Con
su mano izquierda acaricia su pelo, dejando que discurra lentamente entre sus
dedos. Los ojos de Sof铆a no dejan de mirarle. Sin embargo, Bruno aun sigue
absorto en sus sue帽os sin ser consciente de lo que en ese momento ella siente y
desea.
Decidida,
roza con la yema de los dedos sus labios. Lo hace de forma cuidadosa,
recorriendo de derecha a izquierda la plenitud de su boca. A medio camino,
Bruno entreabre los ojos y la ve junto a 茅l.
No
sabe cu谩nto tiempo lleva dormido, ni cu谩nto rato Sof铆a ha estado observ谩ndole.
Con una t铆mida sonrisa en la cara se dirige a ella:
- Hola
preciosa…
Tras
escucharle Sof铆a le da un beso en los labios. Un beso de los largos, de esos
con los que te quedas con ganas de m谩s y el deseo te despierta.
- Estabas
dormido, pero no he podido evitar despertarte- le responde Sof铆a centrando su mirada
en sus ojos.
- Te parecer谩
bonito…
Bruno
sabe perfectamente que cuando Sof铆a quiere, puede ser muy sensual. Cuando
quiere alg0, lo quiere cuanto antes y no parar谩 hasta conseguirlo. El tono
p铆caro con el que 茅l le ha contestado es una estrategia m谩s para que ella,
saque sus armas de mujer y le caliente como 茅l tanto desea, y ella tan bien
sabe hacerlo.
脡l
es ahora el que acerca su boca a la suya mientras coloca su mano en la nuca de
Sof铆a. Sabe que con solo ese gesto har谩 que ella se estremezca. Entre beso y
beso Bruno le comenta.
- Llevas
un camis贸n muy bonito Sof铆a.
Para
cuando termina la frase, Sof铆a de rodillas en la cama, se deshace de la fina
tela que cubre su cuerpo, arroj谩ndola al suelo de la habitaci贸n que parece
estar m谩s caliente por momentos. Se sit煤a encima de 茅l y se inclina hacia
adelante para, una vez m谩s sentir el sabor de sus labios.
Perdidos
en el deseo y cubiertos por la oscuridad de la habitaci贸n, se dedican todo tipo
de caricias y besos. Ella es suya y 茅l es suyo. No ser谩n conscientes del
tiempo, tan solo se dejar谩n llevar por el amor y la pasi贸n que desprenden sus
cuerpos.

