18 jul 2013

Noche en Florencia (II)

Siente su respiraci贸n en la  mejilla. Ha conseguido tumbarse a su lado sin que 茅l pudiera notar nada, pero Sof铆a est谩 ah铆. Insinuante. Con ganas de que la haga suya en aquella ciudad tan bonita.

Con su mano izquierda acaricia su pelo, dejando que discurra lentamente entre sus dedos. Los ojos de Sof铆a no dejan de mirarle. Sin embargo, Bruno aun sigue absorto en sus sue帽os sin ser consciente de lo que en ese momento ella siente y desea.

Decidida, roza con la yema de los dedos sus labios. Lo hace de forma cuidadosa, recorriendo de derecha a izquierda la plenitud de su boca. A medio camino, Bruno entreabre los ojos y la ve junto a 茅l.

No sabe cu谩nto tiempo lleva dormido, ni cu谩nto rato Sof铆a ha estado observ谩ndole. Con una t铆mida sonrisa en la cara se dirige a ella:

     - Hola preciosa…

Tras escucharle Sof铆a le da un beso en los labios. Un beso de los largos, de esos con los que te quedas con ganas de m谩s y el deseo te despierta.

     - Estabas dormido, pero no he podido evitar despertarte- le responde Sof铆a centrando su mirada en sus ojos.

     - Te parecer谩 bonito…

Bruno sabe perfectamente que cuando Sof铆a quiere, puede ser muy sensual. Cuando quiere alg0, lo quiere cuanto antes y no parar谩 hasta conseguirlo. El tono p铆caro con el que 茅l le ha contestado es una estrategia m谩s para que ella, saque sus armas de mujer y le caliente como 茅l tanto desea, y ella tan bien sabe hacerlo.

脡l es ahora el que acerca su boca a la suya mientras coloca su mano en la nuca de Sof铆a. Sabe que con solo ese gesto har谩 que ella se estremezca. Entre beso y beso Bruno le comenta.

     - Llevas un camis贸n muy bonito Sof铆a.

Para cuando termina la frase, Sof铆a de rodillas en la cama, se deshace de la fina tela que cubre su cuerpo, arroj谩ndola al suelo de la habitaci贸n que parece estar m谩s caliente por momentos. Se sit煤a encima de 茅l y se inclina hacia adelante para, una vez m谩s sentir el sabor de sus labios.


Perdidos en el deseo y cubiertos por la oscuridad de la habitaci贸n, se dedican todo tipo de caricias y besos. Ella es suya y 茅l es suyo. No ser谩n conscientes del tiempo, tan solo se dejar谩n llevar por el amor y la pasi贸n que desprenden sus cuerpos.

25 jun 2013

Noche en Florencia (I)

Luz tenue. Silencio de madrugada. Bruno yace en  la cama de sabanas blancas y frescas de la habitaci贸n 234 del lujoso hotel de la ciudad de Florencia.

Por el gran ventanal, situado a los pies de la cama, se puede ver a trav茅s del movimiento suave de las cortinas movidas por la ligera brisa de la noche, los edificios que se levantan hacia el cielo estrellado junto al r铆o, iluminados por las luces amarillentas de cada una de las farolas del paseo. Apenas entra el ruido de la calle en la habitaci贸n, tan solo un peque帽o susurro procedente de un acorde贸n.

Tendido boca arriba vestido 煤nicamente con unos finos b贸xers negros y dejando su pecho al descubierto, espera a Sof铆a, que dej贸 la puerta del ba帽o entreabierta  permitiendo que se escape una luz suave y un dulce aroma de su perfume.

Por un momento cierra los ojos y sit煤a los brazos por detr谩s de la nuca. Planea en silencio los lugares, que juntos, visitar谩n ma帽ana desde primera hora, d贸nde disfrutar谩n de la mejor pasta siciliana como a Sof铆a tanto le gusta, qu茅 rincones de la ciudad de la bonita Toscana inmortalizar谩n con fotos…Para cuando haya pre-visualizado el d铆a, Sof铆a sale del ba帽o. Tocando el suelo con sus pies descalzos, avanza de forma sigilosa por el pasillo hasta llegar a los pies de la cama.

Lleva un delicado y sensual camis贸n de seda, color anaranjado que resalta a煤n m谩s el tono bronceado de su piel. Su larga melena morena le cubre los suaves hombros, pero apenas su cara redondeada y un poco ani帽ada. Centra su mirada en Bruno tumbado aun sobre la cama, con la misma postura  mientras ella se encontraba fuera del dormitorio. La poca luz que disimuladamente entra en la habitaci贸n le permite distinguir cada una de las partes de su cuerpo que ahora descansan sobre las s谩banas. Su respiraci贸n es tranquila y el pecho sube y baja al mismo comp谩s. Sus labios se encuentran entreabiertos, lo que despierta el deseo de Sof铆a de besarlos de forma dulce y sin despertarlo de lo que parece un sue帽o tranquilo.

Antes de tumbarse a su lado, corre del todo las cortinas para impedir que por la ma帽ana el sol los despierte con sus rayos.

...


20 jun 2013

Un encuentro esperado

Suena una de las canciones con las que se le erizaba la piel en la intimidad de su habitaci贸n. Pero ahora no est谩 sola. Baila rodeada por cuerpos extasiados de alcohol.

Mira a un lado y a otro. Caras conocidas, y otras no tanto, pero no encuentra la que anda buscando.

Intenta dispersar la mente, esos pensamientos que no le hacen disfrutar y sentirse bien consigo misma. Baila. R铆e. Pero no est谩, no lo encuentra.
Ahora inmersa en sus pensamientos, cierra los ojos y deja que el cuerpo baile al son de la m煤sica.


Lo imagina a lo lejos viniendo hacia ella con una camisa azul marino y unos vaqueros, se mueve entre la gente mientras con su mirada la busca. Ambos se miran deseando el encuentro. Suena aquella canci贸n. Su coraz贸n se acelera. Cada vez est谩 m谩s cerca y sus ganas de besarlo crecen.
Extiende su brazo y la coge de la mano. No puede evitar que le brillen los ojos y que sonr铆a al tenerlo al fin cerca.
Antes de besarla le hace dar una vuelta sobre s铆 misma…Quiere contemplarla antes de tocar sus preciosos labios.




9 may 2013

El mar sin olas


En mitad de la noche y sin poder dormir, mi mundo poco a poco se ven铆a abajo.
Sal铆 de la cama, cog铆 el tel茅fono y encerrada en el ba帽o abr铆 la agenda. Su nombre aparec铆a como uno de los contactos m谩s llamados en los 煤ltimos d铆as, y una vez m谩s necesitaba hacerlo.
Con la esperanza de que el tono de llamada no fuera lo 煤nico que escuchara, pulse el bot贸n y dirig铆 el auricular hacia mi oreja.

Un tono, dos, tres…

- ¿S铆? -volv铆 a escuchar su voz despu茅s de haber estado los dos 煤ltimos d铆as 煤nicamente hablando por mensajes instant谩neos, y mis ojos se cerraron por el dolor.
 Hola... –respond铆.
- ¿Qu茅 te pasa?
 No puedo dormir… -le dije cuando en realidad lo que sal铆a de mi alma era un grito pidi茅ndole que viniera a rescatarme y a llevarme lejos.
- Es muy tarde Sara.
- Lo s茅, perdona.
- Vu茅lvete a dormir.
- Ese es el problema, no puedo. Necesito que est茅s aqu铆, y que est茅s conmigo como antes.
- La cosa es que yo quiz谩s ya no quiera estar contigo.
- No puedo vivir, tengo algo en el pecho que…no puedo estar as铆, te necesito.

El silencio se hizo entre ambos. Mi nudo en la garganta crec铆a y mis l谩grimas ya corr铆an por mis mejillas esperando a que como sol铆a hacer, inmediatamente las parara con sus manos y callara mis sollozos con un beso en los labios.

El problema es que 茅l no estaba conmigo all铆, y no sab铆a si quer铆a volver a estarlo.


3 mar 2013

Un viaje en tren


Viajaba en el tren, al sentido de la marcha, mientras le escuchaba hablar con total dulzura y embelesamiento de un chico misterioso al que se refer铆a siempre como  “mi”.

La expresi贸n de su cara daba mucha informaci贸n acerca de lo que aquella chica sent铆a. 
Sus ojos marrones parec铆an brillar y su sonrisa perenne, dejaba ver sus dientes blancos perfectos. Un dulce rostro que parec铆a feliz.
Enamorada.

Aquellas palabras con las que ella se refer铆a al misterioso chico, me hac铆an imaginarme una peque帽a historia que diera pie y sentido a aquel encantamiento.

Quise poner toda mi atenci贸n en la conversaci贸n entre amigas, durante el vaiv茅n de un tren con destino a Manchester en un d铆a inusualmente soleado. 
Disimulaba leyendo el peri贸dico mientras aquella chica gesticulaba con sus manos y dirig铆a, de vez en cuando, la mirada hacia la ventana pensativa.

En cada palabra se ve铆a perfectamente el maravilloso sentimiento de estar enamorada. 

12 ene 2013

Ganas en la maleta

Fundiendonos en un beso bajo las estrellas,pusimos punto y seguido a nuestra historia de amor.

Pondría tierra de por medio por solo unas cuantas semanas con las ganas, en mi maleta, de volver y ser besada en los labios.

Solo como él sabe. Solo como yo lo siento.

8 ene 2013

La colecci贸n de besos


Con cara serena y sentado en su butac贸n de piel marr贸n situado justo al lado del ventanal de la habitaci贸n, repasaba en su cabeza todos aquello momentos que comparti贸 con la que hace tan solo 2 semanas hab铆a sido su mujer, su preciosa mujer.

Solo cuando llega el final de una historia, el ser humano se pregunta c贸mo empez贸 todo y qu茅 hemos hecho para provocar que se termine.

Mario encendi贸 la llama de aquel amor, invitando a Marga a cenar una noche m谩s de verano. Bastaron pocas horas, para que entre ambos, saltara la chispa del deseo,  y terminaran compartiendo copa de champan y pasionales besos.
Las armas de seducci贸n de Mario, fueron calando poco a poco en el coraz贸n bien entrenado de aquella mujer morena de curvas exuberantes. Para la pr贸xima primavera floreciente, la parejita ya hab铆a dado un paso mayor de valent铆a, prometi茅ndose amor eterno.
Ahora, junto aquel ventanal, por donde los rayos de sol parec铆an iluminar una fotograf铆a de ambos, Mario secaba sus l谩grimas con la manga de la camisa. La camisa que Marga le regal贸 en Navidad y que 茅l en su momento, rechist贸 por el color verde odioso de la tela.
Suena el tel茅fono.

-         - Diga?
-        -  Mario…

Reconocida la voz de Marga, se reincorpora y se adecenta como si ella pudiera verle a trav茅s del auricular.

-        -  S铆, dime
-       - Siento que tengamos que arreglar los problemas de nuestro matrimonio, que un d铆a fue, de esta forma…pero no me lo pones f谩cil.
-        -  Es dif铆cil ponerlo f谩cil, cuando aun tengo sentimientos hacia a ti…
-         -Por favor, no sigas por ah铆. Solo te llamaba para…bueno, es igual. Nos vemos el jueves Mario. Cu铆date.

Con un helador cu铆date, Marga se despide de Mario arrepentida por haber hecho aquella llamada, cuando de fondo se escucha la voz de un joven treinta帽ero. Un guaperas que consigui贸 arrebatarle de sus brazos a la mujer que m谩s que quer铆a.

Terminada la conversaci贸n telef贸nica m谩s fr铆a y corta que recuerda jam谩s, vuelve a acomodarse para cerrar los ojos.


-     - Soy coleccionista de canciones Marga. Me encanta la m煤sica y creo que soy una de las pocas personas a las cuales le encanta su trabajo.
-       -  Pues yo soy coleccionista de besos.
-       - ¿Coleccionista de besos? Pero ¿qu茅 tonter铆a es esa Marga?
-      -  No es ninguna tonter铆a…tengo guardado bajo llave todos los besos que me he dado en mi vida y cada uno de ellos son diferentes y cada uno de ellos tiene una cosa especial.
-       -  Buah! Como se nota que tienes demasiado tiempo libre cari帽o… A ver, dime uno de los besos que tengas guardados.
-     - D茅jalo Mario, no me lo preguntes para que me sienta mejor. Lo seguir茅 guardando en secreto. Cuando realmente quieras saberlo me lo preguntas.


No es el primero ni el 煤ltimo recuerdo que a Mario se le viene a la cabeza. Tiene mucho tiempo para pensar y aunque no quiera siempre vuelve ella a su mente para recordarle una vez m谩s, que descuid贸 lo que debe ser cuidado todos los d铆as a cada momento.

Aquella noche en la que juntos preparaban la cena, recuerda perfectamente como Marga sac贸 el tema de la colecci贸n de besos guardados, y que ella escond铆a en alg煤n lugar. Reconoce ahora que no le prest贸 atenci贸n, ni siquiera dej贸 que se explicara y tampoco se interes贸 para saber de qu茅 iba aquello.

Ahora ansiaba por saber qu茅 era aquello de los besos, y sobre todo cu谩l era su colecci贸n personal. Sab铆a que despu茅s de  a帽os de matrimonio, deb铆a de tener alguno guardado en la que 茅l y ella, juntos, fueran los protagonistas. Alg煤n beso que ella considerara importante, especial, y por ello deb铆a de ser guardado.

Lo que Mario no sab铆a de toda esta historia, es que su mujer, guardaba cada uno de los tipos de besos que entre ambos se daban en alg煤n momento del d铆a. Los hab铆a de todas las clases y de todos los gustos.

Marga los depositaba en un tarro de cristal que escond铆a en uno de los cajones de su c贸moda. Eran simples papelitos amarillos con un nombre y una breve descripci贸n de cada uno de ellos por detr谩s.

Despu茅s de a帽os de matrimonio, Marga coleccionaba m谩s de 30 tipos de besos en secreto a expensas de un d铆a ser desenfrascados para compartirlos con la persona que hab铆a protagonizados la completa y absoluta totalidad de ellos.