Desde lo m谩s profundo de su coraz贸n sab铆a que algo en su interior no iba bien.
Eran numerosas las noches que se las pasaba llorando en su cama, las tardes perdidas entre cuatro paredes sombr铆as, las ma帽anas que dedicaba escuchando las canciones de ambos en su ipod...aquel dolor que sent铆a le hac铆a m谩s debil.
Guardaba en un caj贸n una caja llena de recuerdos, de bonitos recuerdos.Quiere volver a abrirla pero sabe que puede causarle aun m谩s dolor...aun as铆, las ganas de verla de nuevo, en fotos, o de sentirla a trav茅s de sus cartas, hace que se levante, abra el maldito caj贸n y encuentre el tesoro. El coraz贸n se le acelera.
La primera pu帽alada es en forma de coraz贸n. Un coraz贸n que ella misma hab铆a hecho con un trozo de cartulina roja y que en el centro estaban sus iniciales escritas con rotulador negro. No pudo evitar dibujar una sonrisa en su rostro acompa帽ada por una salada l谩grima que le recorr铆a su p贸mulo derecho. Una l谩grima m谩s para aquel mar de sentimientos tristes que desde una semana estaba fabricando a causa del dolor que sent铆a en su interior.
No hab铆a cura para calmar su agon铆a, su rabia, su desesperaci贸n...bueno s铆. 脡l sabia que la cura de todo mal era teni茅ndola cerca, entre sus brazos. Que volviera a ser suya, como lo fue por primera vez, una noche de verano. Volver a besarla.
Ha cambiado...no es la misma. A pesar de negarlo una y otra vez ante sus insistencias, ella misma lo sab铆a, aunque fuera muy en su interior.
Mario hab铆a vivido su vida teniendo en cuenta que eran ni帽os y que deber铆an de crecer y madurar, contaba con eso. Pero no por caminos diferentes...no de esta manera...
Hab铆a vivido, s铆. Hab铆a. Para Mario esto ahora no era vida.

