14 nov 2015

Vivir so帽ando

Me rodea con sus brazos. Su pecho acaricia mi espalda y su profunda respiraci贸n mueve mi pelo. Cierro los ojos. Sonr铆o.
Susurro buenas noches y me besa el hombro en respuesta.

El calor se adentra en nuestras sabanas y hace que el sue帽o se vaya apoderando de mi mente y de mi cuerpo. Dejo de pensar.

Adormecida me muevo, girando mi cuerpo, buscando ahora, que su respiraci贸n acaricie mi mejilla como la brisa del mar. Agradable y que te hace sentir en calma.
Extiendo mi brazo hacia el suyo. Muevo mis piernas para entrelazarlas con las suyas. No lo encuentro.
Mis ojos se entreabren intentando hacerse a la oscuridad de la habitaci贸n pero me descubren una escena distinta. Es otra cama, otro olor y sobre todo no est谩s a mi lado abrazando mis sue帽os.

El alma habla y mi subconsciente crea el momento perfecto. Hasta que despierto y, en silencio, pido volver a so帽ar. Vivir so帽ando.

Te tengo a dos mil kil贸metros, pero a veces presiento que est谩s a mi lado.

10 feb 2014

El amor m谩s amoroso del mundo

  
- ¿Y es que no sabes qu茅 d铆a es hoy?

Me tem铆 haberme olvidado de alg煤n cumplea帽os, la fecha de entrega de alg煤n trabajo, o de ir a recoger la ropa a la tintorer铆a.
Me observaba con los ojos abiertos y lo 煤nico que le faltaba era tener la boca abierta, mientras yo hac铆a el esfuerzo de intentar recordar qu茅 diablos pasaba hoy. Qu茅 era aquello tan importante que se me hab铆a olvidado y por lo que quiz谩s deber铆an de darme una buena colleja.
Saqu茅 mi m贸vil del bolso y consult茅 mi agenda. No hab铆a ninguna anotaci贸n ni alarma que me recordase alg煤n evento importante.

- No tengo ni idea - le dije.

Agarr贸 mi mano y de un latigazo me llev贸 hasta una esquina apartada de la cafeter铆a en la cual nos encontr谩bamos. En ese momento, yo s铆 notaba que los ojos se empezaban a abrir cada vez m谩s.
No pod铆a parar de hablar. Lo hac铆a de una forma efusiva, gesticulando con sus manos y yo intentando no perderme detalle de todo aquello que me contaba. Mientras hablaba, su mirada estaba iluminada, sonre铆a sin apenas darse cuenta, sus abultadas mejillas empezaban a enrojecer. Desde luego todo aquello que me dec铆a le hac铆a sentir especial, distinta.

“…es uno de esos d铆as en lo que aunque parezca uno m谩s, el ambiente est谩 cargado de amor. Los enamorados, se dedican palabras bonitas, se besan, abrazan y se cogen de la mano aunque el trayecto sea corto. Pero hoy lo hacen de una manera especial y distinta. De una forma m谩s intensa, porque para ellos, es su d铆a especial. Nos encanta, que por ser hoy, nos env铆en flores a casa  o al trabajo, nos regalen bombones, lencer铆a sexy, escriban una carta bonita record谩ndonos cu谩nto nos quieren o nos inviten a una cena rom谩ntica, ya sea en un restaurante bonito o en casa junto a la luz de las velas. En este d铆a hacen el amor m谩s amoroso del mundo”


Termin贸 de hablar y sab铆a que la sencilla raz贸n por la cual me hab铆a olvidado, era el hecho de no estar enamorada. 

7 ago 2013

El juego del deseo

Le cubre los ojos con un simple pañuelo,que guardaba en el armario. La habitación aun permanece iluminada por la lámpara que cuelga del techo, pero los ojos de Rocco ya no consiguen ver nada. Ante la imposibilidad, solo le queda dejarse llevar por sus otros 4 sentidos.

Nota su propio cuerpo tendido sobre las sábanas. Se encuentra mirando hacia arriba con los brazos extendidos en paralelos al tronco y las piernas formando una especie de v invertida.
Si fuera el momento de ir a dormir, Rocco sabe perfectamente que aquella postura no le ayudaría a conciliar el sueño.
Sin embargo, esta noche hay una persona empeñada en que aun siga despierto.

Respira tranquilo, sabe que está en buenas manos.
Tan solo es capaz de percibir ciertos sonidos procedentes de la habitación de al lado.

Llegando a impacientarse, decide preguntar:

     - Olivia, ¿vas a dejar que espere mucho más?

No recibe respuesta. Sabe que le ha oido pero Olivia es una experta en crear suspense.
Escucha como se abre la puerta de al lado, pero sus ojos siguen ain darle más pistas. Es su olfato en este caso el que sí le permite oler su perfume.
Es reconocible desde 1 km de distancia, y le encanta como huele.

     - Menos mal, empezaba a pensar que te habías ido y me habías dejado aqui...

Rocco tan solo lleva puesto unos boxers marrones, dejándo así su torso al descubierto y el resto de su cuerpo.
Antes de que Olivia le atara el apñuelo alrededor de su cabeza, le había pedido que se desnudara, dejándo solo la ropa interior.
Él accedió.

     - Shh... - escucha por fin a Olivia.

Él no lo sabe. Olivia ha salido del baño dejando al aire su pelo moreno. Lo tiene tan largo que consigue que este tape sus pechos de forma delicada, y sobretodo sensual.
Lleva un atrevido body de encaje color burdeo. Apenas cubre la bronceada piel de Olivia. Deja entrever las partes más bonitas y realza su belleza.

Tirantas, escote pronunciado, espalda descubierta y braguita brasileña.
Mezcla de detalles que harían despertar las fantasias más lujuriosas de cualquier ser humano.

Decidida, inclina el cuerpo y a cuatro patas avanza hacia él desde los pies de la cama, donde la está esperando.
El movimiento del colchón avisa a Rocco, que ante la expectación entreabre la boca y sonríe pícaro.

El juego de la seducción no ha hecho nada mas que empezar.

21 jul 2013

¿O s铆?

Mirada perdida. Est谩 sin estar. Su rostro se refleja en el cristal  del autob煤s que la lleva de vuelta a casa. 20 minutos de recorrido que dan para pensar mucho.

<<Accidente de autob煤s: Ning煤n superviviente tras volcar el veh铆culo en una curva. Las causas se desconocen>>

Se le ocurren mil formas de acabar con su vida en el corto trayecto.  Acabar para siempre. Dejar de sentirse de ese modo. Que algo se libere dentro de ella.

Le da vueltas y se pregunta: ¿Qu茅? ¿Por qu茅?. No tiene respuesta.

¿O s铆?

Ha puesto excusas donde quiz谩s no las haya, ha puesto hechos donde quiz谩s s铆 le hayan marcado y ha puesto heridas que seguro que le han debilitado.

Ve reflejado su rostro en el cristal y se analiza. Se odia pero se quiere al mismo tiempo. Los ojos parecen humedecerse y un nudo va form谩ndose poco a poco en su garganta. Con l谩grimas, recorriendo cuesta abajo sus mejillas, recuerda haber guardado una chocolatina en su bolso. Es ahora cuando baja la mirada y sus manos se abren paso entre  las cosas, en busca de lo que parece, en este momento, la soluci贸n a su problema.

Consigue encontrarla y ni apenas pasados 5 segundos, ya se encuentra d谩ndole un gran bocado. Con el papel que lo envolv铆a en la mano, vuelve a verse reflejada en el espejo…Se odia ahora m谩s que nunca a s铆 misma.

Nadie la observa, pasa desapercibida en aquel asiento del autob煤s que la lleva a casa. Abrir谩 la puerta, y disimular谩 una vez m谩s ante los ojos atentos de su madre.

     - Me estoy haciendo pip铆.


Servir谩 esa excusa para desviar miradas y evitar mostrar como sus ojos se han enrojecido e  hinchado por el sofoco. Se dirigir谩 a su habitaci贸n sin decir palabra y all铆 en la intimidad de las cuatro paredes…terminar谩 por hundirse aun si cabe, m谩s.

18 jul 2013

Noche en Florencia (II)

Siente su respiraci贸n en la  mejilla. Ha conseguido tumbarse a su lado sin que 茅l pudiera notar nada, pero Sof铆a est谩 ah铆. Insinuante. Con ganas de que la haga suya en aquella ciudad tan bonita.

Con su mano izquierda acaricia su pelo, dejando que discurra lentamente entre sus dedos. Los ojos de Sof铆a no dejan de mirarle. Sin embargo, Bruno aun sigue absorto en sus sue帽os sin ser consciente de lo que en ese momento ella siente y desea.

Decidida, roza con la yema de los dedos sus labios. Lo hace de forma cuidadosa, recorriendo de derecha a izquierda la plenitud de su boca. A medio camino, Bruno entreabre los ojos y la ve junto a 茅l.

No sabe cu谩nto tiempo lleva dormido, ni cu谩nto rato Sof铆a ha estado observ谩ndole. Con una t铆mida sonrisa en la cara se dirige a ella:

     - Hola preciosa…

Tras escucharle Sof铆a le da un beso en los labios. Un beso de los largos, de esos con los que te quedas con ganas de m谩s y el deseo te despierta.

     - Estabas dormido, pero no he podido evitar despertarte- le responde Sof铆a centrando su mirada en sus ojos.

     - Te parecer谩 bonito…

Bruno sabe perfectamente que cuando Sof铆a quiere, puede ser muy sensual. Cuando quiere alg0, lo quiere cuanto antes y no parar谩 hasta conseguirlo. El tono p铆caro con el que 茅l le ha contestado es una estrategia m谩s para que ella, saque sus armas de mujer y le caliente como 茅l tanto desea, y ella tan bien sabe hacerlo.

脡l es ahora el que acerca su boca a la suya mientras coloca su mano en la nuca de Sof铆a. Sabe que con solo ese gesto har谩 que ella se estremezca. Entre beso y beso Bruno le comenta.

     - Llevas un camis贸n muy bonito Sof铆a.

Para cuando termina la frase, Sof铆a de rodillas en la cama, se deshace de la fina tela que cubre su cuerpo, arroj谩ndola al suelo de la habitaci贸n que parece estar m谩s caliente por momentos. Se sit煤a encima de 茅l y se inclina hacia adelante para, una vez m谩s sentir el sabor de sus labios.


Perdidos en el deseo y cubiertos por la oscuridad de la habitaci贸n, se dedican todo tipo de caricias y besos. Ella es suya y 茅l es suyo. No ser谩n conscientes del tiempo, tan solo se dejar谩n llevar por el amor y la pasi贸n que desprenden sus cuerpos.

25 jun 2013

Noche en Florencia (I)

Luz tenue. Silencio de madrugada. Bruno yace en  la cama de sabanas blancas y frescas de la habitaci贸n 234 del lujoso hotel de la ciudad de Florencia.

Por el gran ventanal, situado a los pies de la cama, se puede ver a trav茅s del movimiento suave de las cortinas movidas por la ligera brisa de la noche, los edificios que se levantan hacia el cielo estrellado junto al r铆o, iluminados por las luces amarillentas de cada una de las farolas del paseo. Apenas entra el ruido de la calle en la habitaci贸n, tan solo un peque帽o susurro procedente de un acorde贸n.

Tendido boca arriba vestido 煤nicamente con unos finos b贸xers negros y dejando su pecho al descubierto, espera a Sof铆a, que dej贸 la puerta del ba帽o entreabierta  permitiendo que se escape una luz suave y un dulce aroma de su perfume.

Por un momento cierra los ojos y sit煤a los brazos por detr谩s de la nuca. Planea en silencio los lugares, que juntos, visitar谩n ma帽ana desde primera hora, d贸nde disfrutar谩n de la mejor pasta siciliana como a Sof铆a tanto le gusta, qu茅 rincones de la ciudad de la bonita Toscana inmortalizar谩n con fotos…Para cuando haya pre-visualizado el d铆a, Sof铆a sale del ba帽o. Tocando el suelo con sus pies descalzos, avanza de forma sigilosa por el pasillo hasta llegar a los pies de la cama.

Lleva un delicado y sensual camis贸n de seda, color anaranjado que resalta a煤n m谩s el tono bronceado de su piel. Su larga melena morena le cubre los suaves hombros, pero apenas su cara redondeada y un poco ani帽ada. Centra su mirada en Bruno tumbado aun sobre la cama, con la misma postura  mientras ella se encontraba fuera del dormitorio. La poca luz que disimuladamente entra en la habitaci贸n le permite distinguir cada una de las partes de su cuerpo que ahora descansan sobre las s谩banas. Su respiraci贸n es tranquila y el pecho sube y baja al mismo comp谩s. Sus labios se encuentran entreabiertos, lo que despierta el deseo de Sof铆a de besarlos de forma dulce y sin despertarlo de lo que parece un sue帽o tranquilo.

Antes de tumbarse a su lado, corre del todo las cortinas para impedir que por la ma帽ana el sol los despierte con sus rayos.

...


20 jun 2013

Un encuentro esperado

Suena una de las canciones con las que se le erizaba la piel en la intimidad de su habitaci贸n. Pero ahora no est谩 sola. Baila rodeada por cuerpos extasiados de alcohol.

Mira a un lado y a otro. Caras conocidas, y otras no tanto, pero no encuentra la que anda buscando.

Intenta dispersar la mente, esos pensamientos que no le hacen disfrutar y sentirse bien consigo misma. Baila. R铆e. Pero no est谩, no lo encuentra.
Ahora inmersa en sus pensamientos, cierra los ojos y deja que el cuerpo baile al son de la m煤sica.


Lo imagina a lo lejos viniendo hacia ella con una camisa azul marino y unos vaqueros, se mueve entre la gente mientras con su mirada la busca. Ambos se miran deseando el encuentro. Suena aquella canci贸n. Su coraz贸n se acelera. Cada vez est谩 m谩s cerca y sus ganas de besarlo crecen.
Extiende su brazo y la coge de la mano. No puede evitar que le brillen los ojos y que sonr铆a al tenerlo al fin cerca.
Antes de besarla le hace dar una vuelta sobre s铆 misma…Quiere contemplarla antes de tocar sus preciosos labios.