20 may 2019

Life’s for living


Voy en el metro, mirando al frente mientras escucho esa playlist tranquila que una vez creamos juntos unido a un sin fin de recuerdos. Una especie de BSO a la vida.

Próxima estación Gran Plaza, se oye por la megafonía. El metro se detiene y yo sigo absorta mirando a la nada, cuando en dirección contraria te veo sentado a través de los cristales. 

Mis ojos se entreabren ligeramente, mi corazón se acelera y mis manos comienzan a sudar.
Ya sabes, me pongo nerviosa. 

No aparto la mirada sin que mi cerebro logre pensar nada. De fondo en mis auriculares una canción Life’s for Living. 

Reanudas la marcha, y tú aún sin saber qué estoy mirándote sin hacer nada. Quieta. 
Tu destino hacia la izquierda. El mío hacía la derecha.

Me alegro de volver a verte- pienso en mi cabeza. Aunque tú ni siquiera lo sepas. 

19 abr 2019

Aunque tú ya todo

Y borra. Borra las huellas del pasado no vaya a ser que se crean que un día fuiste feliz y que ahora estás herida. Nadie quiere un corazón herido, porque es más complicado de tocar, mirar sí, pero tocarlo ya es otra cosa. 
Códigos numéricos de 8 dígitos o más, laberintos entrevesados, corazas resistentes a prueba de bombas...

Que para cuando tú te “ablandes” y confíes, él quizás ya se ha cansado. 

Que sí, que es más fácil hacer como si nada. Como si nunca. Aunque tú ya todo. 

7 abr 2019

Qué fácil

Disimulas como si nada mientras ella me habla. Es típico ser simpático en este tipo de incómodas situaciones. No estoy segura del todo quien de los tres se llevaría la estatuilla. Desde luego, yo que he visto esa cara cientos de veces, diría que tú. 

A ella, por supuesto no la conozco. Solo sé que es morena, un poco más alta que yo y delgada. Su sonrisa no es su fuerte, pero sus ojos verdes son bonitos. Quizás haya sido eso lo que te gustó e hiciera que la conocieras. O no sé, quizás ya entablabais conversación en el trabajo y del roce se pasa al cariño y de ahí a salir a almorzar un domingo al mediodía dándoos arrumacos sin prestar atención al resto de la gente hasta que me viste andando por la misma acera. 

   Te tocas la nuca con la mano izquierda. Esa que te queda libre, porque la derecha, te la sujeta ella como lo hacía yo cuando paseábamos por las calles de Madrid. Tus ojos no paran de observarme y ojalá pudiera saber qué te ronda por la cabeza en estos instantes.
   Hace un año hubiera acertado, pero después de este tiempo, no pondría mi mano en el fuego. No ahora que somos... casi perfectos desconocidos con un pasado en común. Pasado para mí no tan lejano. 

    • Sí, bueno...no tenía nada en la nevera y me apetecía salir a comprar algo de sushi.
   Dicen que cuando más desaliñada vas por la calle, vistiéndote con lo primero que encuentras en el armario, la probabilidad de encontrarte con la persona que menos querrías ver en la faz de la Tierra, se multiplica por diez. Confirmado. 

    • No sabía que te gustaba. Nosotros hace una semana probamos un sitio nuevo en el centro. Algo como Sibu...

    • ¡Ains sí! ¿Es Sibuya, Pablo? - lo dijo tan entusiasmada que le quedó hasta repelente 

   En este momento yo me bajo de la vida. Nosotros. Ósea ella y tú. No sueltas su mano y seguro que maneja los palillos nivel experto.

   Yo. Con moño y sin ni siquiera máscara de pestañas. Llevando una bolsa de sushi barato, y pensando en el tenedor que está esperándome en el cajón de la cocina. 
    • No me suena creo, pero me lo apuntaré para ir a probarlo. Seguro que está  más rico  que el de mí bolsa. - y río de forma exagerada sin encontrar balance entre nervios y vergüenza. 

   Te cansas de la escena. Miras el reloj y le recuerdas mirándola que llegaréis tarde. 
No llevo la cuenta pero puede que el momento “tierra trágame” lleve más de cinco minutos, o simplemente que ya la situación no se sostiene por sí sola.  

Ella no quita la sonrisa de la cara, tú sigues mirándome, y mi cabeza solo piensa: derecha o izquierda?; derecha o izquierda.
Estoy segura que terminaría poniéndole más delirio a la situación si ahora al despedirnos me chocara con alguno de los dos. Ya puestos, preferiblemente ella, no quiero saber qué pasaría si vuelvo a tocarte. 
    • Cuídate Jimena.   

Qué fácil decirlo Pablo. 










5 abr 2019

Casi...

Me pregunto cuándo dejaré de vivirnos en recuerdos. 

Casi olvido tu número de teléfono. 

Casi olvido como hueles, pero alguien paseando por la calle me lo recuerda. 

Casi consigo no mirar a tu ventana, imaginando que subo las escaleras y eres tú quien abre la puerta para darme un beso en los labios. 

Casi no pienso en ti cuando escucho la letra de las canciones. Las nuestras son sin duda las que he olvidado por completo y su melodía ya no duele. 

Casi no imagino nuestro encuentro inesperado en cualquier lugar de la ciudad. Casi no pienso cómo saludarte o cómo me sentiré al volver a decirte “adiós”. 

Casi no tengo miedo de volver a estar triste. Si es que ya se puede decir que he salido de ese bucle. 

Casi olvido qué número viene después del ocho y antes del diez. 

Casi gasto todas las lagrimas habidas y por haber. No bajo la guardia, porque cuando menos lo espero, llegan y me vuelven a recordar que casi te olvido. 

Casi no te sueño. Ni te escribo. Ni tonteo. Ni sonrío detrás de la pantalla. 

Casi me convenzo que quiero solo café contigo. 



Por cierto, casi me lo creo. 









30 mar 2019

Con amor..

Te han empujado y has caído de bruces apoyando rodillas y manos. Has caído con los ojos como platos y la boca abierta. De un día para otro tienes que volver a aprender a levantarte y a caminar pero esta vez para salvarte a ti misma 

Vas a tambalearte y volverás a caer varias veces antes de que consigas ponerte en pie del todo y erguida. No se sabe el tiempo que pasara puesto que ahora las heridas escuecen y el cicatrizar puede durar días, meses o ...(mejor no pensarlo). Solo sabes que debes levantarte, y cuanto antes mejor. 
Encontrarás a gente que ya estaba contigo antes, pero que ahora, son ellos los que te ceden aliento y los que consiguen darte fuerzas a base de palabras sinceras y gestos cómplices. 

Pasarás por distintas fases, como si fueras en una montaña rusa. Días de tocar el cielo con la yema de los dedos, pero querida, también habrá días de querer “bajarte de la vida” perdiendo el equilibrio y haciéndote sentir miedo de volver a caer. 

Tranquila, todo estará bien. Quizás no hoy. Quizás mañana tampoco. Pero prométete a ti misma que pasado mañana si. Que te querrás a ti misma por encima de todas las cosas y serás la dueña de tu vida. Fiel a ti. Con fe en que lo mejor siempre está por llegar y que el destino tiene algo planeado para ti maravilloso. 

Siéntete libre por impulsos, expresa más que nunca tus emociones y por nada del mundo le pongas al cartel de tu corazón “cerrado”. 

Sanará y volverás a ser tú. Pero esta vez más fuerte. 


Brava⚡️

14 nov 2015

Vivir soñando

Me rodea con sus brazos. Su pecho acaricia mi espalda y su profunda respiración mueve mi pelo. Cierro los ojos. Sonrío.
Susurro buenas noches y me besa el hombro en respuesta.

El calor se adentra en nuestras sabanas y hace que el sueño se vaya apoderando de mi mente y de mi cuerpo. Dejo de pensar.

Adormecida me muevo, girando mi cuerpo, buscando ahora, que su respiración acaricie mi mejilla como la brisa del mar. Agradable y que te hace sentir en calma.
Extiendo mi brazo hacia el suyo. Muevo mis piernas para entrelazarlas con las suyas. No lo encuentro.
Mis ojos se entreabren intentando hacerse a la oscuridad de la habitación pero me descubren una escena distinta. Es otra cama, otro olor y sobre todo no estás a mi lado abrazando mis sueños.

El alma habla y mi subconsciente crea el momento perfecto. Hasta que despierto y, en silencio, pido volver a soñar. Vivir soñando.

Te tengo a dos mil kilómetros, pero a veces presiento que estás a mi lado.

10 feb 2014

El amor más amoroso del mundo

  
- ¿Y es que no sabes qué día es hoy?

Me temí haberme olvidado de algún cumpleaños, la fecha de entrega de algún trabajo, o de ir a recoger la ropa a la tintorería.
Me observaba con los ojos abiertos y lo único que le faltaba era tener la boca abierta, mientras yo hacía el esfuerzo de intentar recordar qué diablos pasaba hoy. Qué era aquello tan importante que se me había olvidado y por lo que quizás deberían de darme una buena colleja.
Saqué mi móvil del bolso y consulté mi agenda. No había ninguna anotación ni alarma que me recordase algún evento importante.

- No tengo ni idea - le dije.

Agarró mi mano y de un latigazo me llevó hasta una esquina apartada de la cafetería en la cual nos encontrábamos. En ese momento, yo sí notaba que los ojos se empezaban a abrir cada vez más.
No podía parar de hablar. Lo hacía de una forma efusiva, gesticulando con sus manos y yo intentando no perderme detalle de todo aquello que me contaba. Mientras hablaba, su mirada estaba iluminada, sonreía sin apenas darse cuenta, sus abultadas mejillas empezaban a enrojecer. Desde luego todo aquello que me decía le hacía sentir especial, distinta.

“…es uno de esos días en lo que aunque parezca uno más, el ambiente está cargado de amor. Los enamorados, se dedican palabras bonitas, se besan, abrazan y se cogen de la mano aunque el trayecto sea corto. Pero hoy lo hacen de una manera especial y distinta. De una forma más intensa, porque para ellos, es su día especial. Nos encanta, que por ser hoy, nos envíen flores a casa  o al trabajo, nos regalen bombones, lencería sexy, escriban una carta bonita recordándonos cuánto nos quieren o nos inviten a una cena romántica, ya sea en un restaurante bonito o en casa junto a la luz de las velas. En este día hacen el amor más amoroso del mundo”


Terminó de hablar y sabía que la sencilla razón por la cual me había olvidado, era el hecho de no estar enamorada.