6 nov 2012

Aire fresco

El agua cristalina de la playa me hacΓ­a sentir protegida ante las misteriosas criaturas que habitaban en aquellas aguas de la costa de Grecia.
Mi espΓ­ritu por sentirme libre me llevaron hasta allΓ­ pese a mi temprana edad, pero algo en mi interior me pedΓ­a a gritos que escapara de aquella ciudad inmersa en humo, ruido e indiferencia.
DecidΓ­ iniciar mi nuevo camino. Esta vez sola. Tantas eran mis ganas de volar que no me importΓ³ el idioma, la comida o el peligroso tiempo que pudiera tener especial protagonismo en determinadas Γ©pocas del aΓ±o.
DejΓ© atrΓ‘s personas, sentimientos, recuerdos...tan solo viajΓ³ conmigo una maleta llena de documentaciΓ³n, algo de ropa veraniega, mi amuleto de la suerte y muchas ilusiones.
Ahora me encontraba aquΓ­.
Una isla desierta, al otro lado de mi antiguo hogar, esperando a que algo grande me pasara.

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