El agua cristalina de la playa me hacΓa sentir protegida ante las misteriosas criaturas que habitaban en aquellas aguas de la costa de Grecia.
Mi espΓritu por sentirme libre me llevaron hasta allΓ pese a mi temprana edad, pero algo en mi interior me pedΓa a gritos que escapara de aquella ciudad inmersa en humo, ruido e indiferencia.
DecidΓ iniciar mi nuevo camino. Esta vez sola. Tantas eran mis ganas de volar que no me importΓ³ el idioma, la comida o el peligroso tiempo que pudiera tener especial protagonismo en determinadas Γ©pocas del aΓ±o.
DejΓ© atrΓ‘s personas, sentimientos, recuerdos...tan solo viajΓ³ conmigo una maleta llena de documentaciΓ³n, algo de ropa veraniega, mi amuleto de la suerte y muchas ilusiones.
Ahora me encontraba aquΓ.
Una isla desierta, al otro lado de mi antiguo hogar, esperando a que algo grande me pasara.
Una isla desierta, al otro lado de mi antiguo hogar, esperando a que algo grande me pasara.

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